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Terra
La Coctelera

Marejada

Categoría: Guerrillera

2 Abril 2010

Liberación

A veces, las cosas que se callan duelen dentro más que las que se dicen.

Hay personas a las que les pierden las maneras. A mí, por el contrario, me pierde mantenerlas en todo momento, que por no perder la clase y tener educación, he callado cosas que tendría que haber dicho entonces.
Y al final, por no herir a quien ni siquiera merecía ese tratamiento, acabo haciéndome daño yo.

Tenía un dolor que quemaba, un dolor que se escondía tras cada esquina y me acechaba con demasiada frecuencia. Me molestaba para vivir.

Ayer decidí arrancármelo. Dije lo que tenía que decir hacía demasiado tiempo. Tanto que no era el momento ahora. Pero lo hice. Bajé hasta los infiernos para buscar las palabras. Busqué sus puntos débiles y se los engrandecí. Clara y concisa, sin extenderme más de lo necesario para no perder el tiempo en personas como ésa. Hice daño a posta. Por unos instantes me convertí en algo irreconocible, un ser malvado que sólo pensaba en humillar a otra persona. Aunque no me importó; esa persona me había humillado primero, y cuando sucedió sólo quise justificarlo y hasta dar explicaciones que no tenía por qué dar, como si estuviese sufriendo una especie de síndrome de Estocolmo. En aquel momento quise demostrar que yo estaba por encima manteniendo mi clase. Y ya me cansé. Era hora de dar a cada uno el trato que merece. Basta de cordialidades innecesarias.

Fue una liberación. Y me quedé de a gusto...

Intentó devolvérmelo, pero yo estaba fuerte, estaba preparada. Quizás por eso tardé tanto en hacerlo, porque debía reunir la fuerza necesaria para que sus ataques no me doliesen. Y sus intentos de herir quedaron en unas carcajadas para mí, viendo que estaba tan tocada que no sabía por donde atacarme, tan ridícula inventando tantas cosas, que su ofensiva se volvió contra ella en forma de descrédito.

Creo que es la primera vez que busco la manera de hacer daño intencionadamente y pierdo las formas para hacerlo. Espero que sea la última. Espero que nadie se atreva a darme motivos para hacerlo de nuevo.

Desde ese instante, pienso que el mundo conspira para que yo pueda ser feliz. Y creo que no me va a costar nada conseguirlo...

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19 Febrero 2010

Pan pa hoy, hambre pa mañana

Llego con retraso para comentar la noticia, que explotó en los medios de comunicación hace como un par de semanas. Pero como el cabreo me dura hasta hoy día, y supongo que a tí también, y a tí, así que seguro que no llego tarde para desahogarme. O más bien lo que quiero realmente es dar mi perspectiva del asunto, mi punto de vista sobre lo que realmente sería una solución.

La solución no es trabajar hasta los 67 años. Es más, creo que más bien será un problema, puesto que cuanto más tiempo se trabaje, más tardará en quedar vacante una plaza para ser ocupada por alguien que espera meter cabeza en el mundo laboral, aumentando así las listas del paro. Será mucho más complicado para los jóvenes encontrar su primer trabajo.

Además, es cierto que se alarga la esperanza de vida, pero nadie habla de la calidad de vida, que no está garantizada de igual modo. Los años no pasan en balde, y de qué sirve estar jubilado si no puedes disfrutar de unas merecidas vacaciones permanentes después de toda una vida de trabajo, si mi cuerpo no va a estar en condiciones para seguirme en todo lo que yo quisiera hacer ese día que tuviese libre todo el tiempo del mundo. Sé que sólo son dos años de diferencia, pero si así empezamos, vamos a estar trabajando hasta debajo de tierra...

Yo tengo otras alternativas, algunas de las cuales están contempladas en cierto modo en ese revolucionario cambio que se pretende llevar a cabo

  • Prejubilaciones: No concibo que una persona con cuarentaitantos, como conozco alguna, más de una, deje de trabajar y le quede una maravillosa pensión, que en demasiados casos es más que el sueldo de muchos. Y me duele porque tengo casos cercanos, de gente que quiero. Pero si el resto tenemos que mantenerles porque han decidido poner punto y final a su vida laboral con esa edad me parece totalmente injusto. No puedo comprender que con la esperanza de vida que tenemos, pase más años jubilado que años trabajados en su vida. Debería haber un mínimo de edad decente para poder acceder a una prejubilación, y no un mínimo de tiempo cotizado. Pongamos unos 58-60. Creo que es una buena edad. Has trabajado suficiente, y te queda suficiente por disfrutar. Pero es de vergüenza que haya gente que ni llegue a los 50 y se hayan autoimpuesto el título de "inútil para hacer nada más productivo-retribuído para mí y el resto de la sociedad"
  • Pensiones de viudedad: Antiguamente, cuando la mujer permanecía en casa y no se dedicaba más que al cuidado de ésta y los hijos, tenía un sentido. Perdía la única fuente de ingresos que había en el hogar. Hoy día la mujer se ha incorporado al mercado laboral, y creo que debería ser valorable en cada caso los ingresos y la situación personal para conceder o denegar dicha pensión, de forma total o parcial. Que hayas perdido a tu compañero de vida no creo que debiera ser automáticamente razón para recibir un dinero mensual.
  • Fraudes a la Seguridad Social: Si se intentase atacar ese aspecto, ahí sí que se podrían coger millones y millones ¡Pero millones! Bajas no justificadas, personas que están de baja y va a trabajar a otro sitio, gente que está cobrando el paro y trabajando, trabajadores a los que simplemente no se les ha dado de alta... La economía sumergida en España representa nada más y nada menos que el ¡¿23%!! del PIB. Buena parte se la llevan este tipo de fraudes. ¡Mano dura! Que se le caiga el pelo a quien lo haga, a ver si quedan ganas de intentarlo. Engañar en este país es demasiado fácil. Y eso a la gente honrada nos duele más aun. (sí, esos a los que engañan consideran "tontos" por no hacerlo, por ni siquiera pensar en esa posibilidad). Si se intentasen atajar estos engaños de algún modo, investigar más, multas bien grandes a los infractores, seguro que la recaudación daba para inflar bien las arcas, tanto como para no ver peligrar el futuro de nuestras pensiones ni de lejos.
  • Y  cómo no, y por supuesto, sueldo vitalicio de los minitros.No es en sí la cantidad que dejarían de salir de las arcas de la Seguridad Social, sino la rabia que da saber que por trabajar unos añitos van a tener asegurado el pan (y qué pan!!) por el resto de sus días. Que se ganen la pensión de igual manera que el resto, qué privilegios son esos!! A ver si los demás vamos a tener que jubilarnos a los 67 para que ellos una vez cumplido su mandato puedan vivir ociosos y sin preocupaciones...

Seguro que me dejo alguna más en el tintero, pero ya me he despachado a gusto.

A veces pienso que los políticos deberían escuchar más al ciudadano de a pie para conocer esos problemas que ellos no tienen, y tener la opción de dejarnos proponer lo que creemos que podrían ser soluciones, que ellos desde sus púlpitos no son capaces de vislumbrar. Escuchar.

Y menos mal, y da gracias, que tenemos un gobierno de izquierdas; no me quiero imaginar cómo sería la cosa en caso contrario... Mejor ni planteárselo, no sea que esta noche tenga pesadillas...

PS: Se me olvidó añadir, aunque lo tenía en mente, contratos con alta en la Seguridad Social para los becarios. Ya está bien de mano de obra barata... Y los pobres, que pasan tantísimos años trabajando de esa manera, una beca tras otra, al final no han cotizado nada...

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29 Noviembre 2009

Vendiendo el alma en un burdel, en el mejor de los casos, cuando no en una esquina

Tras conocer el informe realizado por el Instituto de la mujer, iba a escribir sobre la prostitución. Sobre el dato de que la gran mayoría de clientes son cazadores (menudas joyitas, encima cazadores; normal, gente sin escrúpulos).

Sobre que he alucinado al conocer que el 25% de la población masculina ha acudido a esos servicios alguna vez; o sea, uno de cada cuatro hombres (y yo que pensaba que echar un polvete era mucho más fácil y accesible).

 Sobre la triste realidad de mujeres que vienen a España engañadas para trabajar supuestamente en casas limpiando y cuidando ancianos, y acaban en en clubs haciendo jornadas de 12 horas diarias, 7 días a la semana, para saldar la deuda contraída.

Sobre mi -siempre peliaguda- opinión a favor de la legalización de esta actividad que mueve millones y millones de euros (50 millones DIARIOS en nuestro país), y que en quienes menos repercute esa cantidad es en las propias "trabajadoras", privadas de todos los derechos, seguridad social, salubridad, y lo más importante, la dignidad, y a menudo la libertad; una legalización que controlase los beneficios y así de esta manera a los proxenetas, que diese cobertura social y sanitaria a las prostitutas, subsidio y pensiones, apoyo, mejoras en las condiciones, control policial, protección, ayudas a quien no quiere estar en ese mundo. Porque, por mucho que queramos, es un negocio que no va a desaparecer; intentemos al menos hacerlo algo más digno (si es que se puede usar esa palabra en este caso), menos turbio, más controlado.

 

Y al final he acabado preguntándome cuál es el perfil del consumidor de este tipo de servicios. No me imagino a alguien joven, con todas las facilidades que existen hoy día para en una noche cualquiera acceder al sexo sin tener que pagar por ello (bueno, alguno me dirá que tuvo que pagar unos cubatas). Menos aun siendo de ciudad, donde la identidad se diluye y el anonimato da pie a un "aquí te pillo, aquí te mato". Que ya no vale la excusa de "buscar en casa lo que la mujer no me da", porque, salvo parafilias raras, no me creo que haya ya muchas mujeres que no sean capaz de satisfacer cualquier deseo masculino, satisfaciendo el propio a la vez. Y realmente me gustaría saber las motivaciones que pueden llevar a pagar para recibir servicios sexuales.

 

Sólo me viene a la cabeza el típico viejo verde, una persona más bien rural, machista, dictardor, que tiene a su mujer para que le limpie y le haga de comer y al resto para que le satisfagan sexualmente. Y gente que ni por ingentes cantidades de dinero lo haría yo si me dedicase a ello, que se me revuelven las tripas sólo de pensarlo. Otras personas, otras condiciones, otras mentalidades, me resultan difíciles de entender.

 

Y yo, que para ésto puedo parecer una chapada a la antigua aun no siéndolo, no me imagino un encuentro cuerpo a cuerpo donde no prime, ya no sentimientos, o no sólo éstos, sino grandes cantidades de pasión, de ardor, de atracción, de juego, de complicidad, la vanidad incluso de tener el poder para dar placer; y no imagino que todo ésto se pudiera crear en unos minutos con dinero en mano. No puedo imaginarlo como un mero desahogo sexual, sin importarte quien sea esa otra persona. Porque sentir no es algo sólo físico.

Y porque, al menos a mí, para encenderme, necesito que me lleguen a través de todos los sentidos, incluído el sexto que tenemos en el cerebro, por no decir que es el primordial. Que para un desahogo ya nos dotó mamá naturaleza no con una, sino con dos manos, y la tecnología con infinidad de juguetitos. Que para encuentros vacíos de todo eso ya nos tenemos a nosotros mismos, capaz de llenarlos mejor que un desconocido con unos cuantos billetes...

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8 Noviembre 2009

¿Bellas Artes?

Ya sé que llego con retraso, que quería haber publicado este post cuando se hizo la entrega de premios, pero como últimamente me viene pasando, cuando quiero, no puedo; cuando puedo, no me apetece o no tengo los medios.

(Siento los enlaces, hubiese preferido otros, pero desde aquí no tengo acceso a las páginas de periódicos. Es curioso, no nos dejan leer las noticias, pero sí entrar en Facebook, la Coctelera, etc...-menos mal- ¿Será por aquello de que la información es poder...?)

 

Mientras en este país se galardone a un torero con una medalla a las Bellas Artes, no me da opción a pensar otra cosa que no sea que algo falla en la manera de pensar del españolito medio, o de quienes nos representan que se han atrevido a hacer tal cosa.

 

El toreo, una de las Bellas Artes... El maltrato animal, algo digno de contemplar como si tratase un cuadro de Velázquez. El sadismo hecho belleza. Y me pregunto yo qué entenderán por arte quienes se la concedieron.

 

Mientras comparen a Francisco Rivera Ordóñez por su "labor", con trabajadores y artistas, éstos sí, de la talla de Miguel Bosé o Imanol Arias, decidme, hacia dónde estamos yendo...

 

Viva la música, la pintura, el cine, la fotografía, la literatura, el deporte, el diseño y la moda... Tantas y tantas cosas bonitas y productivas que el hombre puede hacer. Pero, por favor, NO se puede comparar la matanza de animales con saña a todas esas maravillas que el hombre es capaz de crear y que llamamos arte.

 

Menos mal que en Cataluña a alguien se le ha encendido la bombillita y van a intentar poner un poco de cordura en todo ésto. Cuentan con el apoyo de al menos 180.000 ciudadanos que donaron su firma para que se planteara en el Parlamento catalán la prohibición de la Fiesta Nacional (no sé de qué nación, porque no de la que a mí me representa)

 

Si eso fuera cierto, si saliese adelante esa ley, sería un cambio revolucionario, histórico. Como cuando los leones dejaron de comerse a los cristianos, que también era un espectáculo tradicional (la excusa que usan los defensores de la actual exhibición de muerte y ensañamiento hacia el animal, que es espectáculo y tradición), y no por ello se ha conservado hasta nuestros días, porque hay que reconocer que había un mucho de sadismo y vísceras, y no sé si arte (quizás a algún león de diesen la corona de laureles a las Bellas Artes por haberse zampado de una forma tan bonita y espectacular a algún que otro cristianito...)

 

Ojalá fuese cierto, que llega ese día en que se da un paso adelante para acabar con esta tradicional barbarie. Como cuando las mujeres, a las que tradicionalmente se les podía pegar, encontraron un lugar donde ejercer sus derechos, unas leyes que las amparaban. Para cambiar tradiciones no tan respetables sólo hace falta un cambio de mentalidad. Y eso, tan fácil de decir, es tan difícil que suceda. Pero ojalá Cataluña dé el primer paso con la prohibición de las corridas de toros y nos dé al resto de España una lección de civismo, y de enfrentarse a cosas que no tienen ni pies ni cabeza a pesar de saber que puede no ser una decisión popular... Aunque estoy convencida que con decisiones así se ganarían más votos de los que se pierdiesen.

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13 Marzo 2009

Violencia en el ámbito sanitario

Hoy hemos hecho una parada de 5 minutos en señal de protesta y repulsa contra el asesinato de una compañera, que, aunque no trabajara conmigo en el mismo centro, es compañera. Tuvo la mala suerte de "cometer el delito", como yo estoy haciendo ahora mismo, de estar de guardia. Porque, para más agravio, ni ella misma era el motivo del enfado de aquel energúmeno desalmado que decidió descargar su cabreo a golpe de disparo.

 

Esta es sólo la gota que colma el vaso de un gran problema, la violencia, tanto física como verbal, a la que se encuentran sometidos a menudo los sanitarios por parte de un sector de los usuarios que deciden volcar sus frustraciones en el profesional que les atiende. Hay sectores que son especialmente vulnerables ante tales agresiones, y nosotros somos uno de ellos. Hago extensible esta queja a todos esos trabajadores que sé que están en circunstancias similares, aunque sus puestos de trabajo no tengan relación alguna con el mío.

 

Hay algunos usuarios del sistema sanitario que se quejan del mal trato recibido, que sí, que los habrá como en todos lados gente con malos modales y/o pocas ganas de trabajar, pero nunca, nunca, podrá ser justificada una agresión. Y esos mismos que se quejan del mal trato quisiera que viesen lo que tenemos que aguantar nosotros, que como "el cliente siempre lleva la razón" no contamos con atención al paciente, no tenemos hojas de reclamaciones para quejarnos de la mala educación de algunos usuarios, no estamos los sufientemente protegidos ante el abuso de poder que se le da al cliente mientras que nosotros tenemos que tragar carros y carretas. Porque estamos indefensos; ante las agresiones y  casi casi legalmente al sufrirlas. No se denuncia ni la mínima parte de lo que denuncia el usuario. Y no debería ser así, ni yo ni nadie tenemos por qué aguantar cosas que no son justas.

 

Para mí la buena educación es algo fundamental a la hora del trato laboral. Nunca he levantado una voz, nunca he perdido el respeto, mucho menos insultado así que imagina levantar una mano, siempre he tratado de agradar, y siempre intento reservar una sonrisa intentando mejorar, si está en mi mano, un poco más el día a alguien. Los que me conocen saben que simplemente soy así, y me nace actuar así. Y a pesar de ello, aunque afortunadamente son contadas las ocasiones, más aun comparándome con otros compañeros, no siempre he recibido a cambio el mismo trato. Me he llegado a sentir vejada, me han insultado, he acabado incluso llorando tras una discusión en el que sólo recibia gritos e insultos sólo por no acontentar a quien lo solicitaba tal como lo solicitaba, todo ésto siempre sin perder la compostura por mi parte, intentando mediar con buenas palabras y adecuado tono de voz. Pero el que de educación no entiende, no entiende tampoco de ser tratado educadamente.

Me han llegado a amenazar con una mano en alto, y por suerte no recibí agresión física. Quién me lo iba a decir a mí, que nunca se me ha pasado siquiera por la mente tratar ni mínimamente como todo lo que acabo de relatar que me han hecho a mí alguna vez.

 

Y aun así tuve suerte. Porque hay quien ya no está para poder quejarse de ello.

 

Mª Eugenia Moreno tenía la ilusión, como todo el que opta por trabajar en ésto, de ayudar a los demás. Alguien que no lo entendió así decidió arrebatársela junto a su vida. Pero quiero recordar que todos, a diario, y en diferente medida, somos la Doctora Moreno. Y esto no se puede consentir.

Y que perfectamente también podría haber sido yo...

Mª Eugenia, estoy contigo, aunque tú ya no estés con nosotros. Todos somos Mª Eugenia.

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4 Marzo 2009

(In)justicia

No nos queda otra que confiar en la justicia. Pero que el panorama es desalentador no es ninguna novedad. Te sientes impotente viendo cómo gente que no tienen rehabilitación salen de la cárcel casi de rositas habiendo cumplido la mitad de su tiempo "por buena conducta", llamando buena conducta a no haber matado a ningún funcionario de prisiones saldaban su condena...

Admitámoslo, hay gente que está perdida socialmente, que no tiene arreglo, que no sé qué se puede hacer con ellos, pero es un peligro, una temeridad, tenerlos sueltos por las calles. Súmale a ésto la indignación, miedo y dolor de las víctimas al ver tal situación.

Eso si salen condenados. Porque hay noticias que indignan. Como las 57 puñaladas asestadas en defensa propia. Sí, sí, como lo oyes, así lo ha considerado un jurado popular. ¿Cuántas tenía que dar para que fuese ensañamiento? ¿58? ¿Es que se tenía que defender de alguien que precisamente salió huyendo intentando encerrarse en una habitación para no ser alcanzado? ¿Y no se tiene en cuenta la confesión del acusado? ¿Ni todas las pruebas que le inculpaban? Justicia se hace llamar lo que ha procedido...

Por otro lado tenemos el caso contrario. Penas excesivas para actos que, en el caso de ser condenables, me parecen una pasada.

Como el mendigo que robó media barra de pan. Ha sido condenado a un año de cárcel. Vale que robar no está bien, vale que lo hizo con intimidación agarrando a la dependienta del cuello. Pero hay que ser miserables... En unos tiempos en los que robar consiste urbanizar dudosamente una localidad, atracar un banco, o mismamente sacar una navaja para conseguir la dosis del día, un pobre que no quería más que una barra de pan recibe la condena de un año de cárcel, mientras otros pasean sus dineros de un dudoso color blanco en sus yates y Audis. En unos tiempos en los que ya nadie roba por hambre, a alguien que intenta llevarse una barra de pan, si yo hubiese sido la dependienta, no sólo no le hubiese denunciado, sino que le hubiese dado el chopped para que la rellenase.

Otro caso: Fernando García, padre de una de las niñas de Alcasser. El fiscal pide para él 16 años de cárcel por injurias y calumnias. Un tanto excesivo, por no decir que es una burrada, comparado con lo que les ha caído a los asesinos de sus hijas, que en algún caso es nada, cero patatero, porque no los han podido detener. He visto por ahí que hay homicidios que se saldan con 12-13 años de cárcel. A ver si ahora cabrear a alguien con unas palabritas, no apropiadas, pero palabras al fin y al cabo, va a valer más que la vida de una persona...

Y hoy para colmo, hoy me entero de que la mujer iraní cegada a causa del ácido que le tiró un hombre despechado está decidida a aplicar la Ley del Talión, vamos, el ojo por ojo. Yo entiendo, que si alguien te destroza la vida de esa manera lo que te apetezca no es echarle unas gotitas de ácido en un ojo, como el que echa un colirio, bajo anestesia, que es como se va a proceder, sino arrancarle ambos con tus propias manos. Pero no me parece bien ponerse a su altura. Eso no le va a devolver la vista, sino que va a destrozar otra vida, aunque bien lo mereciese, además quizás de la suya propia aun más por llegar a ser tan monstruo como aquel desalmando que la dejó marcada de por vida.

Esta mujer lleva en España desde entonces, donde la acogieron tras su huída, y recibe una pensión del Gobierno español. Oye, que no me parece mal tal solidaridad, pero sí me parece fatal que para lo que le interesa se acoja a las leyes españolas, y cuando le dan la oportunidad, sucumba a las prehistóricas e incivilizadas leyes de su país, donde ni siquiera puede vengarse con todas las de la ley, puesto que una mujer vale la mitad que un hombre a la hora de aplicar la ley del Talión. Dime tú qué leyes son esas. La de la venganza y de la inferioridad de la mujer. Porque además acepta que valga la mitad, con tal de llevar a cabo su venganza. En España quiero recordarle que sería una mujer, no medio ser humano, como es considerada allí, si ser humano es considerada; que las leyes recogen la igualdad entre unos y otras. Que éste ha sido el país que la ha acogido y mantenido cuando se vio obligada a escapar del suyo. Y ahora parece no importar nada de eso. Sólo la venganza. Pero insisto: la entiendo, me pongo en su lugar y la entiendo. Sólo que una cosa es el deseo y otra bien distinta la intención de llevarlo a cabo (buen ejemplo pudieran ser las fantasías sexuales... :P)

Y nada. Que he llorado emocionada viendo a ese otro hombre desesperado que está a la expectativa del desahucio del piso de alquiler en renta antigua en el que vive. Un hombre jubilado con una pensión de 400 euros que tiene a cargo a su mujer y sus dos nietas. Que no digo que la dueña no recupere su piso, que está en su pleno derecho. Pero por favor, denle una vivienda a ese hombre donde pueda sacar adelante su familia, que he visto pisos de VPO en manos de gente que poseen chalets en otros lugares, y me indigna que quien realmente lo necesita tenga que arrastrar su desgracia por los platós para conseguir algo que es justo, que debería ser suyo con sólo solicitarlo. Es ya muy degradante tener que estar mendigándolo por ahí, como si no tuviese bastante con lo que tiene, alguien normal, alguien que podría ser un familiar tuyo, como para tener que pasar la humillación de pedirlo en público, o intentarlo al menos mientras sus lágrimas le permitan hablar.

Se me ha hecho un nudo en la garganta. He hecho mías sus lágrimas. Joder, si pudiera me los llevaría a mi casa, que no te creas que no me han entrado ganas

Si es que estoy de un sensible...

No, no es justo este mundo

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19 Noviembre 2008

Se sortean tetas

Que todos queremos más es indudable y hasta normal (aunque ya voy a repensar el concepto de normalidad después del penúltimo post...). El ser humano es así de inconformista. Ya no hablamos sólo de cantidad, sino de tamaño: un coche más grande, una casa más grande, los hombres más grandes su y las mujeres más grandes sus (que curiosamente no tiene por qué ser recíproco. Bueno, en el caso de los hombres sí quieren más grande todo, lo de ellos -de sí mismos-, y lo de ellas)

Lo que me parece increíble es que se banalice este tema hasta el punto del porque sí.

Lo digo por ese sorteo que hace una conocida discoteca valenciana de un implante de pechos. Ya no se conforman con sortear viajes o coches, ahora te pueden tocar un buen par de tetas. Bueno, en mi caso si me tocan será simplemente un par, que es lo que hay
Y si me tocan, prefiero que sean unas buenas manos; que para que me toque el implante, mejor me den el dinero, lo encuentro más útil.

¿Cómo se puede frivolizar con el hecho de entrar en un quirófano porque sí? ¿Cómo correr riesgos, por mínimos que sean, de una operación que realmente no es necesaria? ¿Por qué se toman tan a la ligera el tema de la cirugía estética?
Y no es que yo esté en contra de su uso, no, pero sólo para solucionar complejos que son evidentes también a la vista.

No, hay algunas cosas de mí con las que no estoy contenta, cosas que si tuviera varita mágica seguramente las cambiaría. Pero no tengo esa varita mágica, así que las acepto, tal como son, saco partido de las que más o menos creo que puedo aprovechar y no me voy a solucionar mi autoestima en un quirófano. No voy a correr riesgos inútiles para ganar confianza en mí misma.

Pero es que la noticia para mí no acaba con hacerse eco del sorteo y las repercusiones que ésto está trayendo. Lo que más me ha sorprendido, además, es una encuesta que han realizado a los viandantes, preguntando su opinión sobre el tema. La gran mayoría estaba de acuerdo con el sorteo, les parecía bien y normal. Estupendo. Antiguamente te podía tocar un apartamento en Torrevieja y hoy unos implantes. Los hay que sortean coches y otros tetas. Flipo. Alucino. (Bueno, ya decía yo antes que tras el penúltimo post debo revisar el concepto de normalidad, que voy a terminar pensando que la poco normal soy yo...) Señora, le ha tocado una noche en el hospital; yo hubiese preferido una semana en la India, pero bueno...
Me sorprende cómo se puede frivolizar un tema tan serio, que hablamos de un quirófano... Propongo que se sortee un implante de cerebro, que eso sí que sería bien útil y creo que hay más personas que pueden salir beneficiadas de ello...

Insisto, que estoy a favor de la cirugía estética, que sé que a veces es el único , o el mejor, modo de solucionar el trauma creado por unas orejas de soplillo, una nariz demasiado grande o unos pechos algo más pequeños.
Y pensar que en estos tiempos que corren las adolescentes piden un implante como regalo de fin de curso, dónde vamos a llegar...

Hay que tomar el asunto con seriedad, no deja de ser una operación, y evaluar la necesidad, los beneficios en contraposición a los riesgos, dentro de una relación médico-paciente, en la que el primero, junto a un psicólogo, determine la viabilidad de la intervención, si es oportuna o no.

Por no tomar el asunto en serio, tal como se debiera, ahí tenemos esperpentos de la talla de Yola Berrocal, nunca mejor dicho lo de talla, que quizás lo que quiso añadirse eran 2 kilos de autoestima y sex-appeal, y lo que ha conseguido es 2 kilos de lástima y horror al verla, además de esos problemas de espalda que va a arrastrar después de no tanto tiempo.

Por cierto, frivolizando con el tema, y habiendo leído en la noticia que este tipo de operaciones se usan también como regalo a las queridas novias, me ha venido a la mente un chico que conocí, que le regaló a su mujer un par de ellas nuevas y lustrosas, y se quedó pagando las letras mientras ella se fue a disfrutarlas con otro. No lo siento demasiado por este chico, que muy buen concepto de él no tengo. Vamos, que entiendo que ella se fuese a disfrutarlas con otro. Pero tiene guasa la cosa...

Y hablando de disfrutarlas me surge una pregunta... ¿alguien ha tenido unos pechos intervenidos entre las manos? ¿es igual el tacto, la consistencia? ¿dan el pego? a mí es que a menudo me parecen muy artificiales ya a simple vista, iquisiera imaginar al tacto. Siento curiosidad por saber la opinión de los lectores... ¿algo que contar...?

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17 Septiembre 2008

Tordesillas

Si se defiende la tortura al toro argumentando que es tradición, porque así se ha hecho desde siempre, tradicionalmente también se ha agredido por sistema a la mujer ¿Debemos permitir ambas cosas en favor de la tradición...?? Al menos ya empezaron a levantarse las voces en contra de la violencia de género, y tenemos legislación que lo regula. Espero que tras la mujer, algún día le llegue al toro. Que no tiene nada que ver, pero ambos merecen respeto como seres vivos que son, sean personas o animales. Y porque una cosa se haya hecho mal desde siempre no es motivo para continuar haciéndolo mal por el resto de los días.

Si está penado hacer daño a otros animales, y así lo recoge la ley, ¿por qué el toro no se incluye entre estos animales maltratados? ¿Hay animales que sufren y otros que no?

Si eso es arte, como dicen los seguidores de las bestiales agresiones al toro, ¿es arte también pegar una paliza? ¿Es arte un navajazo? ¿No? ¿Y por qué debe serlo atravesar al pobre animal con banderillas o lanzas?

A veces el hombre llega a ser más animal que el animal...

Hay cosas que nunca llegaré a entender...

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