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Terra
La Coctelera

Marejada

Categoría: Y yo por qué te cuento ésto...

2 Marzo 2010

Olor

Mi nariz es muy sensible. Al frío, que siempre anda con la puntita congelada, pero también a los olores. Hasta tal punto que he podido oler el perfume que había usado ese día cuando llegué a casa, una hora después de que él se hubiese marchado. Aun flotaba en el aire y mi naricilla lo cazó al vuelo. Cosas como esa dan lugar a bromas como que debería ser un perro en la frontera para la detección de droga

Los olores me envuelven. No puedo evitar dejar que me atrapen. Soy bastante animal para ello. Y el olor personal... mejor no entrar en detalles, porque podría confundirse ésto con una web pornográfica :P

Incluso podría decir que lo primero que me llamó la atención de él fue su perfume. Aun recuerda que lo primero que dije cuando le conocí, aparte de qué ojos tan bonitos tienes, fue lo bien que olía. Pudo pensar que estaba intentando ligar con él, pero sólo constataba un par de hechos ciertos. Era Titto Bluni.

En otra ocasión no tuve más remedio que preguntarle a un nuevo compañero de trabajo, sin saber cómo hacerlo para no caer en malinterpretaciones, el perfume que usaba, porque cada vez que pasaba por mi lado dejaba esa estela que me encantaba respirar. Casi salía tras él volando como en los dibujitos animados, transportada por la estela de su olor. Eternity de Calvin Klein.

A partir de ahí me he hecho un decálogo de aromas masculinos, aparte del propio (porque eso de las feronomas debe ser cierto), que me conquistan:

  • Titto Bluni: una buena fragancia, aun más teniendo en cuenta su reducido precio. Aunque es un gusto que he ido variando con el tiempo, y ha dado paso a otros aromas que me atraen más.
  • Eternity, de Calvin Klein. Un olor muy distinguido, muy señorial, pero nada pesado. Es un perfume elegante, con mucha clase, y que puede ser usado en cualquier ocasión. En los primeros puestos de esta lista de favoritos.
  • Poésie de Chine -Edición limitada de Opium- (YSL), un bote morado con letras chinas (no podría estar mejor hecho para llamar la atención de la que aquí escribe, que parece hecho para mí). Creo que es el mejor perfume que he olido en mi vida. Espero que se piensen eso de la edición limitada, porque mi olfato quedaría huérfano en caso contrario. Sí, creo que podría ponerle el título de mi perfume preferido para hombre. Aunque yo lo reservaría para ocasiones especiales, para la noche. No me parece un olor para llevar a diario.
  • Esprit de Gimgembre (Ángel Schelesser), un aroma más fresco de lo que habitualmente me suele gustar, más ponible, pero igualmente embaucador. También entre los primeros de mis preferidos.
  • Acqua di Gió, fresco y dulce a la vez. Nada parecido a lo que hayas podido oler antes, es una fragancia original, muy característica
  • Armand Basi Homme, mezcla de dulce y especiado, dos tipos de aromas que me encantan.
  • Lolita Lempicka. Cuando la olí me pareció esconder un aroma a regaliz. Buscando la composición, vi que mi olfato no me engañaba, el regaliz se encuentra en su base.
  • Ultraviolet, de Paco Rabanne. Me resulta un olor quizás demasiado dulzón para hombre, sobre todo si lo compraramos con su versión femenina, que me recuerda a mujer mayor, y por contra no me gusta, me resulta pesado. Sin embargo, el perfume para hombre me gusta bastante.
  • Bamboo, de Adolfo Domínguez. Un aroma fresco muy agradable, pero se va enseguida.

Puedo parecer exagerada si digo que se me conquista más por el olfato que por los ojos, pero es cierto. Quizás la vista sea el último de los sentidos por el que me deje llevar, a pesar de ser el primero en darnos información.

Pues nada, ya sabes con qué aromas (prefabricados) puedes conquistarme. Aunque lo de que haya química entre las personas debe ir también relacionado con la química olfativa, en la cual el olor personal, las feromonas, destapan una cadena de reacciones difícilmente controlables, y altamente susceptible.

Y a tí, ¿qué olores te gustan? ¿Qué perfumes usas?

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19 Enero 2010

Por un par de euros

Hoy he salido al centro a hacer algo tan insustancial como comprar en las rebajas.


Paseando por la calle, me he parado delante de un pobre hombre, ya entrado en años, que vendía sobre una mesa plegable obleas y juguetes muy rudimentarios. Me ha dado una punzada al corazón, y tanta lástima que me he llevado un paquete de obleas, aun sin saber lo que me costarían, porque a los juguetes sí que no les hubiese sacado partido. Y no es que me gusten especialmente, ni las necesito, pero hoy creo que es la mejor cosa que he comprado hoy entre tantas que adquirí que no me hacen falta.


Me ha venido a la mente el recuerdo de una niña de unos 5-6 años que viajaba en autobús con su tía. Al bajar en la estación, vio a un viejecito que vendía pendientes hechos a mano con alambres y piedrecitas, y fundas para mechero del mismo material.

La niña le pidió a su tía veinte duros para comprar a su madre unos pendientes.

Le dijo: "Tita, préstame cien pesetas, que le voy a comprar unos pendientes para mi madre a ese señor. Ya sé que no se los va a poner, pero es que me da penita, pobrecito..."


Todavía hoy, mi tía se enternece cada vez que recuerda aquel día, aquel momento.


Se ve que hay cosas que a pesar de los años no han cambiado tanto... Dicen que tengo la misma cara, que no me ha cambiado nada, y se me reconoce fácilmente en las fotos... Yo creo que no es sólo la cara lo que no me ha cambiado con el paso del tiempo... Sigo comprando cosas que no me hacen falta sólo porque sé que eso significa ayudar a alguien.


Y aquí me veo, echando migas sobre el teclado de unas obleas que, me acabo de dar cuenta, llevan en relieve la Iglesia de San Pablo de Valladolid. Y que no entiendo además cómo habrá llegado hasta aquí, si está a unos 400km de aquí (guía repsol mediante), en otra comunidad...

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30 Mayo 2009

Si vuelves

La última vez que escribí hablaba de amores suspendidos en el aire...

Hace unos meses di a través de internet, no debería decir por casualidad aunque ésta influyese, porque yo misma lo provoqué, con un antiguo amor. El que diría que fue mi primer amor. La primera persona que en aquella tierna edad de 17 años me llegó a quitar el sueño, a la que dediqué tantas letras de ingenuos versos, esa persona con la que podría haber tenido una gran historia de amor si no hubiésemos sido tan jóvenes, y no hubiésemos vivido tan lejos, y además no hubiese mediado mi madre entre ambos...

 

Creo que cuando le vi fue eso que llaman amor a primera vista. Debo creer en ello porque lo he sentido, aunque para mí resulta a la vez una contradicción, porque las cosas que me conquistan realmente no son las que se cuelan a través de los ojos. Pero en este caso, además de aquellos ojazos azules y esos sensuales labios, resultó que nos reíamos mucho juntos, que teníamos gran complicidad, que nos entendíamos bien... Tanto... que creo que llegó a asustarse, y que por ese motivo, por ese miedo, un día desapareció, así, sin más. Obviamente, quien desaparece no quieren que le busquen, por lo que no quise importunar con preguntas que quedaron sin respuesta, y yo me quedé con mis ganas.

 

Un día, un año después de nuestro primer encuentro, se presentó por sorpresa en mi casa. Y así, sin más, tal como había desaparecido, sin una llamada previa, ni haber dado señales de vida en todo ese tiempo, llamó un día cualquiera a mi puerta. Era casi media noche, casualmente mi madre había salido de viaje y gracias a eso pude salir a dar una vuelta, puesto que mis horarios eran muy restringidos por aquel entonces y aquella era más bien para mí una hora de llegada que de salida.

 

No sé si pregunté o no quise hacerlo y preferí eludir la pregunta de qué había pasado en ese tiempo y porqué se fue asi. Era raro, como si no hubiese pasado nada. Nos caminamos toda la ciudad, tomamos algo aquí y allá, charlamos mucho, nos dimos cuenta que a pesar de todo ese tiempo y esa marcha súbita seguía viva la misma complicidad... Pero yo recelaba de quien se había marchado sin despedirse, y a la vez me moría de ganas de volver a besar aquellos labios, y a la vez no le quería dar el gusto de salirse con la suya cuando no lo había merecido. La noche se hizo larga, él me buscaba, yo me escabullía, una y otra vez... y al final sucumbí. La atracción era mucho más fuerte que todo eso, y yo de dignidad, de orgullo, por desgracia he entendido siempre poco.

 

Desde aquel día todo volvió a ir estupendamente, la verdad es que fueron días felices, y conseguíamos vernos más de lo que hubiese imaginado para la distancia que nos separaba, y la poca independencia de la que podíamos disfrutar por aquel entonces.

 

Pero nada dura para siempre... Una llamada a mi casa desencadenó todo. Ojalá hubiesen existido los móviles en aquella época. Bueno, existían, pero era un objeto casi de lujo.

Mi madre respondió al teléfono, e intentando protegerme empezó a aplicarle el tercer grado para saber de qué palo iba; el chaval en cuestión se acojonó (en descargo digo que yo también lo hubiese hecho en similares circunstancias), y salió huyendo. Fue la última llamada que tuve. A mí no me dijo nada. Sólo volvió a dejar que el silencio fuese quien hiciese de despedida, y eso sí que no se lo perdoné.

 

Ahí fue cuando me empecé a dar cuenta de que odiaba esa actitud de no tener el valor suficiente para hablar las cosas, para decir "adios". Ser asertivos. A veces las palabras no son la solución, o no sólo ellas, pero sin hablar tampoco hay camino que se pueda seguir, porque lo que no se habla queda como una herida latente. Las verdades duelen, pero es necesario que sean oídas para pasar página. Al menos pude aprender eso de esta historiam, y de alguna otra que siguió después en las que no tuvieron valor para decir las cosas a la cara, ni siquiera un adios.

 

Aquella historia dolió. Por demasiado tiempo, más de lo que yo hubiese imaginado. Ha sido una persona que de un modo u otro, aunque fuera en forma de recuerdo, ha estado presente en mi vida. Y nunca dejé de preguntarme qué sería de él, dónde andaría, y todas esas cosas que piensas sobre aquellas personas que de algún modo u otro fueron importantes en tu vida y ya no están.

 

Eso fue hace unos 12-13 años. Y 12-13 años después, enredando en internet, di con él. No estaba segura de que fuese esa persona, sólo había un nombre y el primer apellido. Pero probé suerte al entablar contacto y era él. Se alegró de reecontrarme. Y recuperamos el contacto a través de las letras. Como cualquier otro reencuentro después de tantos años, ha sido algo curioso y bonito, aunque estuviera desprovisto de los sentimientos de entonces.

 

Casualmente tenía que viajar a su ciudad al poco tiempo, y pensamos que sería una buena idea volver a vernos, saber cómo habíamos cambiado nosotros, nuestras vidas, desde entonces, matar la curiosidad, y contestar tantas preguntas que entonces quedaron en el aire. Reconozco que tenía muchas ganas.

 

Supongo que hay cosas que no cambian, que cuando las cosas funcionan es porque hay algo en el fondo que hace que funcionen; al igual que lo que desde un principio va mal , difícil será encontrarle solución.

Hay cosas que no cambian... pero sí las circunstancias, y las mías no daban pie a una tercera oportunidad, ni yo en estas circunstancias se la hubiese dado.

 

Debo confesar mi puntito de maldad. Cuando le encontré deseé que al volver a vernos se despertaran por su parte aquellos antiguos sentimientos, aunque yo en mi vida actual no iba a permitir que surgieran en mí, y que ojalá se diese cuenta de que había perdido la oportunidad de estar con alguien que hubiese intentado hacerle feliz, y quizás hasta lo hubiese conseguido. Pero no soy tan cruel, y después de fantasear con la idea, no me atreví a llevar ningún plan a la práctica que no fuese ser yo misma, dejar fluir lo que nos saliese de dentro, saber de él y de su vida hasta entonces, y saber además las respuestas de las preguntas que me hice tras su marcha; quizás también un poco echarle en cara que se fuese sin despedir, que lo entendiese, que me entendiese. No es rencor, sólo resolver dudas para cerrar por siempre heridas. Sólo quería hacerle saber que me hizo daño, y que me marcó. Aunque creo que él ya lo intuía y no le era indiferente.

 

Y aunque no llegué a poner a cabo ningún plan, trece años después he podido escuchar de su boca palabras que no sabe cuánto hubiese deseado haber oído entonces. Aun sin hacer nada para buscarlo, resurgieron sentimientos, incluso más intensos, por la atracción que le causaba una persona a la que el tiempo ha hecho madurar, al menos algo, porque también se ha dado cuenta de que sigo llena de sueños y sin posar los pies en el suelo más de lo necesario... Y se ha dado cuenta de que yo podría haberle hecho feliz. Aunque, ahora, no sé si la persona que es él hoy día, podría haberme hecho feliz a mí...

 

Pero siempre nos quedará una bonita amistad, y creo en ella, creo que es posible y que estamos en el camino.

 

Todo este tostón de historia que he soltado viene a cuento de algo que siempre he pensado. Siempre creí que cuando deseas algo con todas tus fuerzas se cumplen tus deseos. Creer en algo, tener fe en que llegará, hace que lo estés rozando con la punta de los dedos. Y quizás estos deseos siempre se cumplen, pero quizás, a menudo, no sepan elegir la fecha correcta en que deben hacerlo.

 

Cuidado con lo que deseas, porque se podría hacer realidad...

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12 Mayo 2009

Buceando entre letras

Incitada por un amigo coctelero para que buscase algo con motivo del libro que conmemorará los cuatro de este portal, hoy me he visto obligada a hacer un repaso de mi vida bloguera. Ha sido una experiencia intensa volver a recordar todo aquello que salió de mí, y hasta diría que hay que estar preparado para desenterrar tanto que quedó bajo letras lejanas y ya perdidas en el recuerdo.

Este blog acaba de cumplir dos años y no estuve con él para celebrarlo; sumado al tiempo que dediqué al anterior blog, me faltan días para cumplir tres años de bloguera, algo que me nació casi de manera accidental, sin saber qué objetivo tendría escribir aquí. Así que he acompañado a La Coctelera en buena parte de su tiempo. Me siento feliz y orgullosa por ello.

En este repaso del blog, y del que escribí antes de mudarme hasta aquí, me ha asaltado la nostalgia. Tantas palabras, tantas imágenes, tantas canciones, tantos amigos que pasaron y quedaron... Que me ha hecho sentir y pensar. Éste lugar me ha dado mucho en todo este tiempo, y no merece que lo trate con la indiferencia que está recibiendo últimamente por mi parte. Tengo mis razones, pero puede que sean sólo excusas, puesto que siempre, tuviese lo que tuviese que hacer, siempre encontré hueco para esta pequeña criatura que nació de mí, y que vosotros ayudásteis a crecer.

Y aquí estoy, intentando buscar arrancarme tantas cosas que podría contar, buscando bonitas palabras con las que hacerlo, y pidiéndole perdón a este pequeño ser si alguna vez se sintió abandonado, que no era mi intención, que siempre has estado ahí, que ahí seguirás estando siempre, aunque no venga a verte tan a menudo. Al fin y al cabo la verdadera amistad es así, da igual el tiempo que pase, que las cosas no cambian, parece que nos hubiésemos visto el día anterior.

Seguiré buceando por si encuentro algo digno de ser publicado, sin saber qué pudiera llegar a alcanzar tal honor, ni si yo tuviera algo de eso entre mis letras, sin saber qué poder entregar para que otros consideren que mereciera ser leído más allá de este lugar que es mi humilde rincón. Y os animo a que vosotros hagáis lo mismo, que si os leo es porque sé que tenéis mucho que ofrecer, a mí y al mundo.

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17 Marzo 2009

Mi lista negra

Pilar Rubio


Edurne


Carolina Cerezuela


Eva González


Kira Mirò


Mar Saura


Berta Collado


Natalia Verbeke


Monica Bellucci


Nuria Roca

 

Patricia Vico

 

Tira Banks

 

Sonia Ferrer

 

Leire (La Oreja Van Gogh)

 

Beyoncè

Y seguro que alguna más que me dejo en el tintero... Pero sobre todo Pilar Rubio.

Por culpa de todas ellas dejo de ser momentáneamente, cuando aparecen por la tele, la reina de mi casa

Aunque claro, si yo fuera hombre seguramente también preferiría mirar la tele...

Tampoco puedo con las cubanas (no sé si hago bien hablando en plural, pero por extensión). Aunque eso ya es otro tema personal...

Eah, ya me salió un post pa deprimirse del tó (los hombres pensarán totalmente lo contrario, ejeje)

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2 Marzo 2009

Cambios

Pienso en darle un giro radical a mi vida dejándola tal como está. O intentándolo al menos, que no es poco ni fácil...

Y cambiemos de tema, que me aburro de tanta historia de ésta...

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25 Febrero 2009

Cosas que contar

A veces pienso que nunca me pasan cosas lo suficientemente importantes como para que merezcan ser contadas.

Otras veces pienso que me pasan cosas tan importantes que no les encuentro sitio aquí para contarlas.

Lo que vives, lo que piensas, lo que sientes. Un blog está hecho de eso. Gente que cuenta lo que vive. Personas que cuentan lo que piensan. Gente que traduce a palabras lo que siente. (piensa sino qué nos cuentas tú, cómo es el tuyo). Y el mío es un batiburrillo indefinible que no tiene directrices, hace lo que le da la gana según surge, no tiene orden, no sabe a priori qué camino seguir. Aunque nunca deje de caminar.

Porque es esa la intención. No dejar de caminar. Aunque a veces no tengas ni idea de cómo dar el siguiente paso.

Tags: pensamientos

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7 Febrero 2009

Ay, amigo...

Con la noche por amante, los oscuros tugurios donde parecer crápula o serlo, de suspiros bohemios, de miradas furtivas, de caricias bajo cuerda, dando la espalda a la rutina, con la soledad de elegida compañera entre tantos corazones que pudiste elegir, y tantos otros que rompiste, con no más horarios que es de día porque te levantas y de noche porque te acuestas, sin mirar al cielo para ver sol o estrellas, sin mirar el reloj para comer y dormir, ajeno a los tic-tacs...

Con la sonrisa de la vida en el filo de una navaja, las borracheras de piel y licor, el frío que abriga una cama vacía al amanecer, que guarda aun el calor de la madrugada pasada, con el juego de miradas que sólo tú sabes hacer, con tus palabras embaucadoras y tu voz como arrullo roto.

Las ciudades tan llenas de gente y tan vacías de personas, que pasan a tu lado y no existes, hasta que se cruzan de bruces contigo, de manera casual, o provocada. Un disculpe, un "¿estás sola?", un no dejar que lo estés nunca más, no al menos esta noche. Porque un instante es tan eterno como queramos que sea.

Caminar de madrugada por calles vacías y degustar el sabor de la fría noche, de las horas en calma, en las que todos duermen y tú les miras. De sorprender la mañana como un ladrón que entra por la ventana para robarte el sueño, o para devolvértelo pidiendo disculpas.

Te envidié, y quise ser como tú. Pero ya había elegido antes ser todo lo contrario. Y ahora no soy más que la mezcla de ser y de fui, de parecer y anhelar...
Sagitario de alas mojadas con la lluvia que un día invocaba para refrescar un corazón que ardía de vacío..

Inspirado en alguien famoso y en otras vidas bohemias anónimas que conocí, que quizá algún día, algunos instantes, pudieran haber sido la mía, o algo así...

Texto rescatado del 29/08/07. Me apeteció volver a publicarlo, puesto que creo entonces pasó desapercibido y quería compartirlo de nuevo.

Tags: bohemios

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