Aprendiendo a querer
Cada día intentas aprender a querer. Y cada día te equivocas. Desnudas la piel y dejas el corazón al aire. Sin piel soy vulnerable. Con vestido soy más que yo, pero menos de lo que soy realmente.
Mil veces tropezarás y mil veces te preguntarás qué habrá que hacer para no llegar a la mil uno. Pero llega. Y te haces daño en las rodillas desolladas. Y haces daño tirando del brazo de quien te quiso sujetar. Y en el peor de los casos cae contigo.
Y si el mundo supiera cómo querer no habría miradas tristes, ni corazones con tiritas, ni almas difuminadas, ni dientes que muerden con fuerza la nada. Pero si el mundo supiera cómo querer también se hubiesen perdido por el camino los más bellos poemas hecho por las más tristes letras. Por desgracia, los corazones heridos son los que sangran en forma de poesía.









Janton dijo
Aprender a querer es trabajo de una vida entera, nunca acabas de aprender del todo, siempre te falta esa pizca de respeto, de diálogo, de comprensión, siempre y por tiempo que lleves intentándolo aparece un problema, un enfrentamiento, una tensión, que te hace temblar los cimientos de la relación, y saca la bestia de los celos, la posesión, el orgullo o la incomprensión... Y descubres que estás otra vez al principio, que hay mil cosas por aprender, por mejorar, por trabajar... Porque el amor es un sentimiento tan violento, te vuelve tan neurótico y obsesionado, que resulta difícil racionalizarlo cuanto menos un poquito para poder tener la comprensión y el respeto necesarios para "querer".
Yo lo intento a diario, no siempre lo consigo.
7 Mayo 2007 | 07:40 PM