Cerrando heridas
Y yo, que tan acostumbrada estaba a coser heridas, encontré alguna para la que no había seda que pudiera cerrarla. Había debido ser el mordisco de un perro rabioso y estaba obligada a dejarla cerrar por segunda intención. Más lento, con una cicatriz más grande, pero segura de que no quedase nada dentro que pudiera hacer un daño mayor.
Y la cicatriz duele a pesar del tiempo; siempre duele, como los huesos con el cambio de tiempo.







laluzenmi dijo
nunca había oído hablar de cerrar una herida por segunda intención.
que no quede nada malo dentro, almar. tó pafuera!
7 Mayo 2007 | 07:14 PM