El último abrazo que te dí fue en sueños
Hoy he tenido un sueño extraño. Nada particular, teniendo en cuenta que mis sueños son casi psicodélicos o de visitar al psiquiatra. Pero este sueño, dentro de lo más extraño, todo tenía una lógica, un por qué, un destripar la cuestión sobre el plano de la realidad más factible de lo que pudiera haber parecido.
La lógica se marcha cuando aparece una persona a la que hace años no veo, ni sé nada de ella, ni siquiera recordé en estos días. Alguien que fue mucho en aquel momento, que fue mucho por mucho tiempo, quizás demasiado por demasiado tiempo.
Fue de esas personas que no dejaron con su marcha un adiós, pero dejaron infinidad de recuerdos y por qués, de sueños suspendidos en el aire.
Y hoy me la volví a encontrar en sueños. Y hoy no eran sueños rotos
Pasé por delante de su casa y probé suerte. Su madre me abrió la puerta. Me presenté, hablé con ella y lo llamó. Se acercó a la entrada. Seguía casi igual, aunque llevaba el pelo más largo y gafas de pasta negra que nunca le conocí. Me sorprendió con un enorme abrazo que no esperaba y que no se acababa nunca, que no nos apetecía que se acabase. Nos preguntamos qué tal nuestras vidas, cómo ha pasado el tiempo, no has cambiado nada... No recuerdo más allá de que ambos estábamos felices de reencontrarnos. Nada más allá de ese enorme abrazo que acurrucaba sonrisas. Simples y sinceras sonrisas, sin más connotaciones.
Al despertar, despertó conmigo la curiosidad. La misma del sueño. Cómo irá su vida, dónde andará, se habrá casado, tendrá hijos, emigró al extranjero... Me hubiese gustado que fuese él quien me contase todas estas cosas. Pero hay situaciones que no vienen a cuento con el paso de los años, y el intentarlo te puede llevar a que te tomen por loca, obsesa o desesperada. Ojalá me tomaran por simple curiosa.
Tengo una dirección de email que ya no funciona, una dirección física en la que dudo que siga viviendo tras tantos años, un teléfono fijo de cuando no estaba unido al prefijo, el móvil que le dejaba su madre, que en aquellos tiempos empezaba por 907... Y aun me pregunto si debiera atreverme a importunar, a equivocarme de dirección con una carta que no encuentre destinatario, a equivocarme de teléfono con una voz que me diga que hace años que no vive allí... Y tener que sonrojarme gracias a mi curiosidad y mis recuerdos.
Una canción que me transporta a aquellos tiempos...




javier-caspito dijo
Se dice que tu pasado viene siempre a buscarte, aun en sueños.
7 Julio 2007 | 12:59 PM