Sara (una historia que inventar)
Tengo la imagen. Me falta la historia.
¿Me ayudáis? ¿Me contáis un cuento que me ayude a dormir, que me llene de sueño, de sueños, o me tenga en vela en la oscuridad...?

17 Abril 2008
Tengo la imagen. Me falta la historia.
¿Me ayudáis? ¿Me contáis un cuento que me ayude a dormir, que me llene de sueño, de sueños, o me tenga en vela en la oscuridad...?

Hola Marilia:))
Uff... mira que es bonita y sugerente la foto. Pero me pillas con tal embotamiento (incluida una migraña pesada que me acompaña desde el domingo y se resiste a abandonarme. Y se está haciendo inmune a los gelocatiles) que no sé, no sé...
Además, todo lo que se me ocurre así, a vozdepronto (ó botepronto: prefiero la primera opción, que dice Pérez-Reverte que es la auténtica) es pelín macabro...
Si te vale, también veo como banda sonora de la peli la canción que he puesto hoy en mi post. Pienso que tu "Sara" puede ajustarse a lo que dice la canción.
Si se me ocurre algo, te lo copio ya mismo.
Un beso. Y felices sueños :))
A ver, como acabo de llegar de trabajar, saco el cerebro del bote de formol donde lo dejo aquí en casa y me lo pongo....
El tubo este va aquí, este otro aquí... Ea, listo, a ver que sale:
Sara recorre esa calle cada día camino de casa. Vive una gris monotonía sin ilusiones en un compás de espera de un cambio en su vida.
Hoy empieza a ser diferente.
El sol llena las callejuelas, antes lóbregas con la lluvia, de luz y destellos de color.
Un desconocido ha pasado por su lado con un coche oscuro, un coche grande, que ha dado un frenazo y está retrocediendo para volver a su altura, mientras ella se refugia acercándose al muro, por no haber acera.
Lo que ella no puede adivinar es que en el coche está Andrés. Él la perdió hace años, por dejarla escapar y desde entonces se pregunta qué hubiera sido de sus vidas si hubiera sido más valiente.
Andrés la ha reconocido, porque algunas noches ella llena sus sueños. Ha parado el coche y esta vez no piensa dejarla escapar.
El futuro de los dos... bueno, eso será otra historia, que será contada en otra ocasión.
Un besote
Sara acaba de despedirse de su amado. Ha sido un fin de semana de amor increíble, de risas, de confidencias, de ilusiones, de ideas de futuro. Las despedidas siempre son duras, y, más aún, cuando no sabes cuándo será la próxima vez, cosas de la distancia, de ver cientos de kilómetros entre corazón y corazón. A ella no le preocupa en demasía, pues su amor ha arraigado con profundidad y ella tiene mucha fe.
No se puede girar para subir a casa, necesita quedarse con esa última imagen, que se unirá a los cientos de momentos vividos en los días anteriores, las miradas de complicidad, esas cosquillitas en el estómago, esas maripositas recorriéndole la piel mientras él la amaba con toda la pasión del mundo.
Sara se gira, cierra un segundo los ojos, y la sonrisa más grande del mundo llena por completo su preciosa cara...
"Ese cabronazo, se piensa que con solo contarle una simpleza como el viaje de negocios que ahora inicia es para tenerle presente cada dia. No, esta vez ya no le sirve, y a ella tampoco le llena las horas que quedan para acabar el dia. Ahí se pudra en ese taxi. Ni una foto quedará de rastro en toda la casa. Se marchará de donde creyó ser centro y razón de un amor, extraño amor que nació del sometimiento.
Sara, pegada a la pared, intentando apoderarse de la duereza del granito y el cemento para forjar asi su voluntad, muerde sus labios y contiene la rabia previa al llanto. Lo intentará, no volverá a ser debil y esta vez si se alejará lo suficiente como para desgastar sus huellas.
Una llamada, suficiente para emprender la huida y hacer que vuelva el brillo de la seguridad a sus ojos. Marca ... y obtiene respuesta".
De un brinco tuvo que pegarse a la pared como spiderman. Un lustroso Audi A8 casi la arroya cuando salia del trabajo camino a su casa. No se molesto ni a insultarle, ese día habia sido especialmente agotador y ya no le quedaban ni fuerzas ni ganas de revelarse contra su vida, su hipoteca y ni mucho menos contra un pijo desgraciado. En todo caso para Sara los insultos eran pecata minuta, a ella al cabo del día la insultaban dos o tres veces de media, en especial cuando daba el primer tirón de cera en las ingles de alguna señora que queria sorprender a su marido (siempre es el marido... aunque no lo sea). Sara es inmune a los improperios varios y conoce sobradamente lo futiles que son.
Se quedo mirando aquel coche como se alejaba y se preguntó cuantas piernas peludas deberia depilar, cuantas axilas, cuantos vigotes, cuantas ingles brasileñas y manicuras deberia de hacer para poder algun dia ir en un coche como ese...cuantas... estaba tan cansada que enseguida arrancó de un cuajo esos pensamientos para no deprimirse, es mejor asi, de un tirón duele menos.
"Sara se apoya a esperar en el muro de piedra con su esperanza en los bolsillos, cargada de certezas, esta vez sí, esta vez vendrá, seguro que regresa. Sara espera y desespera y cuenta los minutos al revés y se le escapa el tiempo entre los dedos mientras ve pasar una docena de siglos por sus ojos. Tampoco es ese coche negro. Y Sara se siente tan pequeña... "
Ya sé que mi historia tiene muy poquitas palabras (hoy no estoy inspirada), pero me apetecía compartirla ;) Y eso que esa foto da para mil historias, ¡es preciosa! 1Bsiño
Gracias, chicos, por vuestras aportaciones, vuestra colaboración para terminar este post.
Me ha gustado el nostálgico dolor de JOTA (también pecas de ello a la hora de contar historias, no sólo yo); la aportación de banda sonora de BRUXANA; los reencuentros llenos de ilusión y esperanza de MERLINN (no, no había acera); las positivas despedidas sabedoras de reencuentros de FRANFRI; la rabia y fragilidad de la voluntad, de las decisiones, cuando de amor se habla de PEDROPERICO (y quién no ha pecado de esa debilidad alguna vez...?); la ironía, frescura y toque diferente que me ha hecho reír de MANDRÁGORA (no me importaría contribuir a ese coche de la protagonista a cambio de unas ingles brasileñas *;P); la dehiscencia de las ilusiones de CURARME-DE-TÍ (a veces pocas palabras dicen más que muchas vacías)
Es curioso cómo la percepción de la misma historia nos define...
Habéis sacado más jugo a la imagen de lo que yo podría haber imaginado, de verdad que gracias por vuestra aportación, vuestro granito de arena.
La historia es mucho más simple que todo eso, obviamente, pero es más bonita imaginarla como la habéis contado vosotros.
Sara existe, cierto, es una de mis mejores amigas. Ella por trabajo, yo por placer, coincidimos en una ciudad extraña a ambas. Un bonito reencuentro. Bonitas vivencias. Caminábamos por allí disfrutando de la ciudad. Para variar, yo tomaba fotos de cada rincón. Me detuve a inmortalizar una extraña enredadera de rojizas hojas en un estrecho callejón. No salía ninguna foto como me hubiese gustado. En ese momento, pasó un coche que ocupaba casi toda la calle y, al no haber acera, no tuvimos otra opción que pegarnos a la pared. Pero yo seguía también pegada a mi cámara, y disparé. Como siempre, cazando instantes sin salir a buscarlos, a riesgo del resultado imperfecto. No sé si ella aun sabe la existencia de esta foto...
Ya veis, no tenía profundidad alguna la historia real. Por eso a veces es bueno refugiarse en la imaginación, en los recuerdos, para rellenar los huecos de la simpleza de la vida real...
Besos enormes a tod@s mis niñ@s
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jotatrujillo dijo
Ya he visto que esta mañana no tenías muchas ganas. Que has dejado La Constitución descansando, después de que tanto la intenten retorcer, has salido a la calle a refrescarte de ideas y sensaciones y has vuelto con hambre y hecha una rosa. Me alegra.
Además te has traído una foto que quieres que sea el principio de una historia. Podría empezar así y que alguien continúe, si le apetece:
"En la fresca mañana de una ciudad cualquiera, aquella mujer, escondida entre hojas primerizas de primavera, contemplaba la borrosa figura del coche que se alejaba, llevándose en su interior las dolorosa últimas palabras de alguien que creía suyo".
17 Abril 2008 | 05:55 PM