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Terra
La Coctelera

Marejada

7 Septiembre 2008

Suerte

  "Sei una sfigata" Ya me lo decía mi amiga Betty. Gafe, desgraciaíta... O yo. Solíamos ser sinónimos. Pero lo decía con una sonrisa, con un "no me lo puedo creer", con un "esto sólo te pasa a tí"... Y nos reíamos, no nos quedaba otra, al final hasta le encontrábamos su gracia.

  Este fin de semana me he acordado de ella. Si estuviese aquí me lo hubiese dicho, como solía hacer cada vez que se me torcían las cosas. "Sei troppo sfigata".

  El pie izquierdo parece que hizo aparición antes de levantarme de la cama el viernes. Aun no lo había apoyado y ya sonó el teléfono bien temprano. Los fontaneros. Justo cuando me iba a duchar. Llegarán a las nueve. En fin...

Las diez, no han aparecido y decido coger la ropa para meterme en la ducha. Llaman a la puerta. Son ellos. Segundo intento frustrado.

  Casi es hora de salir hacia el trabajo, voy a abrir el grifo y avisan por el portero automático de que cortan el agua en todo el bloque. Han decidido hacer un complot a mi higiene. Un tercer intento fallido y no me queda otra que salir de casa con mi mugre a cuestas.

  En ese momento ya intuía que el fin de semana no me iba a sentar bien. Aunque casi lo olvido mientras canto en el coche a grito pelao. Qué me gusta viajar juntas, la música y yo...

  Pero ya a lo lejos diviso una imagen que me devuelve a la realidad. No quiero imaginar que es lo que es. Pero es. Coches parados en medio de la carretera. Un accidente. Un camión, una Renault expréss. Tengo la obligación de pararme. Pregunto y por suerte no ha sido nada, ningún herido, sólo los nervios. Menos mal, para lo que podía haber sido. No puedo perder tiempo, debo proseguir para no llegar tarde al trabajo.

  Me había recuperado ya del susto, cantaba alegremente, casi con ensañamiento y alevosía, cuando un pájaro de tamaño considerable, una urraca o un córvido, decide que el cristal de mi parabrisas es buen lugar para morir. Si es que no, si es que... ¿no te enseñaron a mirar antes de cruzar la carretera...? Menudo disgusto. Que a mí estas cosas me afectan mucho...

  La carretera me va a matar; espero que sólo sea a sustos.

  ¿Ves? Si ya lo decía yo, que me había levantado con el pie izquierdo desde antes de levantarme. Que este debía ser uno de esos fines de semana que pasan rápido.

  Me entra una sensación paranoica. Creo que me leen la mente. Si me voy a meter en la ducha, llegan los fontaneros; si me voy a dormir, alguien me necesita; si voy a entrar en el baño, surge algo urgente que atender. Esto es un complot. Seguro que me leen la mente y en ese momento actúan.

  Para colmo se pincha el coche del trabajo, y la rueda de recambio está también pinchada. A esta hora están cerrados los talleres, cerrados hasta el lunes por la mañana, y la empresa de renting no da facilidad alguna. Que vayamos a buscar otro coche, las oficinas están a casi 30km. ¿Pero no se han enterado de que estamos trabajando, que nadie se puede desplazar...? Como si no les pagara la empresa lo suficiente para que nos "den este servicio". Me toca trabajar con mi coche particular. Y nadie me paga gasolina ni kilometraje. Ni siquiera lo reconocerán, mucho menos agradecerlo. Lo que hay que ver...

  Hablaba de todo ésto con un amigo. Y me dijo que probase a meterme en la ducha para ver si había acabado la mala racha. Si no me interrumpían, es que habría pasado. Para qué iba a intentarlo... No hizo falta hacerlo para comprobarlo. Fue a peor. Más que peor, fatal.

  Un par de días de trabajo para olvidar, día y noche en vela, apenas me he podido meter dos o tres horas de sueño. La tiparraca de la guadaña parece que se ha instalado en este pueblo, y que nos desafía. Y por desgracia, nos gana la partida.

Vale que te lleves a esa señora casi nonagenaria, te puedo dar por válido que ese abuelo tan cascaíllo de la residencia haya seguido tu camino, incluso, y me cuesta, ese hombre al que conocía de otras tantas veces  y que no estaba muy allá, pero tampoco tan mal... No gustan estas cosas, pero es ley de vida.

  Pero no lo es, aquella muerte absurda no lo era. Un hombre que tiene la edad de mi padre no tiene la edad de morir. Aun me intento explicar cómo ha sucedido, y no encuentro manera lógica. No es un "simple" accidente de coche. Es algo más simple aun, y más enrevesado. No entiendo cómo se puede encontrar la muerte de esa manera en un vehículo, que ni tuvo golpe, ni estaba en marcha. Pero allí se dio de bruces con ella. Y ningún intento de reanimación fue posible.

  Impotencia de no poder hacer nada; rabia al saber que podría haber sido evitable; tristeza al conocer la noticia la mujer a quien este hecho ha cambiado su vida para siempre; y, la parte más cruel, cierto culpable alivio de que no me haya sucedido a mí.

  Estas cosas te hacen pensar. No puedes parar de darle vueltas a la cabeza. Siempre pensamos que esas cosas les pasan a otros. Y eres consciente de que puede pasarle a cualquiera, incluso a cualquiera menos a tí, que es lo peligroso de la conclusión. Pero en esos momentos tomas conciencia de que puede pasarte a tí. O, peor aun, a alguien de tu familia, porque si es a alguien querido te quedas llorando esa ausencia. Pero tu vida sigue, y se te olvida. Y malo si no consigues olvidarlo. Sólo basta ser consciente de ello. Que la vida es un instante, un regalo en el que no vale el "Santa Rita, Rita..." No se puede dejar ese regalo entre las basuras del tiempo perdido, entre los desechos de la banalidad.

  Y me quejaba por tantas nimiedades de mi mala suerte... En el fondo digo que he tenido un fin de semana gafe, pero no es nada comparado con la suerte del pájaro al que atropellé, el hombre del camión, la mujer que viajaba en la Reanult Expréss, las cuatro personas a las que he mirado a los ojos antes de que ellas miraran a los de la muerte, y la viuda a la que tuvimos que comunicar su nuevo estado civil por culpa de una de las muertes más estúpidas que haya podido tener una persona.

  Yo al menos sigo viva. Y como decía también Betty, tocando madera en vez de hierro con los dedos índice y meñique extendidos, según tradición italiana mezclada con la española, "facciamo le corna"

servido por rumordeolas 10 comentarios compártelo

10 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Merlinn el ¿encantador?

Merlinn el ¿encantador? dijo

Me has hecho recordar una historia sobre un asceta que enseñaba a su discípulo sobre la pobreza y la carencia de bienes materiales.

Iban comiendo fruta pasada que les habían regalado y el discípulo se estaba quejando al respecto, cuando el maestro le señala que detrás de ellos, va un pobre recogiendo del suelo las pepitas de la fruta y los restos que ellos no han comido....

Suele ser un buen ejercicio, cuando uno está en lo hondo, mirar a su alrededor y darse cuenta de que podía ser peor... Aunque eso no mejore la experiencia ni el finde jodido que llevas.

Al menos, a estas alturas, un empujón más y queda en anécdota, en pasado, listo para archivar.

Y por supuesto, estás aquí para contarlo y no nos faltas, que no es poco

Besitos, ánimos y una ducha caliente esperándote en casa (incluso considera la posibilidad de baño en vez de ducha para limpiarte los restos de memoria, además, la inmersión prolongada ablanda la mugre :P)

7 Septiembre 2008 | 10:22 PM

isabel61

isabel61 dijo

Mar

Hay días que obligatoriamente te convierten en un oráculo de Delfos. La sucesión de hechos encadenados como los acabas de describir y por ese órden no son casualidad. Ese córvido anunciaba algo. Los córvidos son pájaros de mal agüero y llegó a confirmar que tus sospechas nada más levantarte se iban a cumplir.
Hay días que son especiales y no les damos importancia. Anoche, en ese estado de duermevela que antecede a un sueño profundo, recorrí una ciudad que no había visto en la vida ¿qué significa? no lo sé, pero creo que nuestras vidas están llenas de "magia" que la razón se niega a admitir y no reaparamos en ellos. Habría que hacer más caso a esas "señales" con naturalidad

Besotes guapa.

7 Septiembre 2008 | 11:12 PM

Marilia

Marilia dijo

MERLINN: Sí, dicen que mal de mucho, consuelo de tontos, pero saberse igual que otros te hace sentir un poco mejor. No digamos cuando miras alrededor, ves que hay gente mucho peor, y valoras lo que tienes.
Yo creo que lo malo de este finde ha pasado ya. Aunque viendo todas estas cositas te da un poco de cague el camino de vuelta.
No sé si te dije que además de no poder ducharme, cuando lo conseguí fue con agua fría, que está estropeada la caldera... (si es que me dejo muchos detallitos en el tintero...) No desecharé la idea del baño. Tengo por ahí unas sales perfumadas relajantes que me vendrán de perlas esta vez.
Gracias por tus palabras.
Un besazo.

ISABEL: Estoy completamente de acuerdo. Hay días que tengo sensaciones que no me gustan nada, que veo que a mi alrededor se acumulan hechos negativos, y tengo la sensación de que terminarán salpicándome a mí, si no dándome de lleno...
Al pájaro no lo pude ver bien a pesar de que se estrelló contra mis ojos, pero sí pude apreciar que no era un gorrión, bastante más grande y oscuro.
A mí me ha sucedido que en sueños he estado en una ciudad desconocida, no sé si existe o no, pero he vuelto en sueños más de una vez a ese lugar. Es una sensación extraña. Ciudades que inventa la mente... ¿o realmente viajas a otros sitios que no conoces...? No lo sé, pero es cuanto menos un hecho curioso.
Y sí, aunque siempre soy bastante razonable para los hechos cotidianos, es cierto que no me gusta olvidar ese poquito de magia que se introduce en nuestras vidas a través de hechos extraordinarios.
Un besote

8 Septiembre 2008 | 12:46 AM

Merlinn el ¿encantador?

Merlinn el ¿encantador? dijo

Si, me comentaste lo del agua fría... para redondear, el primer fin de semana que hace mal tiempo.... una ducha rápida (qué remedio) y estimulántemente fría....

Favorece la circulación, porque claro, ¿quién se va a quedar ahí debajo? Así que ¡a circular!

Nada que agradecer, un placer leerte, como siempre, por aquí o por allá...

Además, para eso estamos los amigos, para intentar sacarte una sonrisa en la adversidad

Besitos y no te duermas en el baño relajante ;)

8 Septiembre 2008 | 01:07 AM

jotatrujillo

jotatrujillo dijo

Eso es la vida, amiga Mar, una carrera de obstáculos que irremediablemente te llevan a una meta que no queremos, pero que es inexorable. Pero tiene de bueno el que una vez salvados esos obstáculos, merece la pena disfrutarla. Lo comprobaras cuando estés dentro de un baño caliente lleno de espuma, oyendo la canción que te gusta y relajan dote después con una taza de té y unos bombones.
En esos momentos , por fortuna, lo demás se olvidará y la música del coche sonara con notas nuevas.
Un abrazo.

8 Septiembre 2008 | 11:22 AM

curarme-de-ti

curarme-de-ti dijo

Hay días en que mejor habríamos estado en la cama, dormidos para olvidar que cualquier incidente puede darles la vuelta como un calcetín y hacernos sentir mucho más que tristes. Lo malo es que no son previsibles y así, imprevisiblemente, nos encontramos con ellos y nos duelen. Uno suele pensar que lo que le pasa es lo peor que podría haberle ocurrido, hasta que ocurre algo alrededor que nos desequilibra y nos damos cuenta de que nos quejábamos por nada. Y nos ocurre sobre todo si lo vivimos de cerca y sentimos que podría habernos pasado a nosotros (es que la vida es demasiado frágil).

Anímate, Marilia, pasará ese desánimo provocado por todo lo ocurrido, mejorará mañana el día y tú podrás relajarte con una buena ducha de agua caliente. Mañana será mejor...

1 Besiño grande

8 Septiembre 2008 | 06:23 PM

123

123 dijo

uuf...si, hay dias, semanas, epocas fatales, en las que parece que todo lo malo se te amontona, y aún así tienes que ser positiva, porque podría ser peor...pero mira que joden.
...tú piensa en el concierto :)
un monton de besos

9 Septiembre 2008 | 07:40 PM

Marilia

Marilia dijo

JOTA: Sí, es la vida, pero a veces desaparece antes de tiempo, y es eso lo que jode a los que aquí nos quedamos. Sobre todo cuando no es el momento, cuando no esperabas que pasase...
Obviamente merece la pena vivirla. Saborearla en cada pequeño detalle que habitualmente se nos escapa, que deberíamos recordar siempre. La vida está hecha de pequeños placeres, y a menudo sólo lo recordamos cuando de ello hablamos en un blog...
Un abrazo

CURARME DE TÍ: No te preocupes, ya se me ha pasado. Una vez llegué a casa un buen descanso fue de lo más reparador, lo necesitaba con creces.
Quizás si son previsibles, los ves venir, pero no evitables. A veces no sabes dónde meterte para huir de ellos... Así que simplemente toca aprender de ellos...
Gracias por tus palabras
Besazo grande

123: Sí, dicen que al perro flaco, todo se le vuelven pulgas... Comprar un buen insecticida mental, y p'alante...!
Prefiero pensar que simplemente es un día, o dos. Que si es una racha es porque se han juntado unos cuantos de éstos, pero mejor verlos sueltos para no agobiarse...
Besos mil, encanto

10 Septiembre 2008 | 01:13 AM

cuartosinascensor

cuartosinascensor dijo

Cuantas veces nos lamentamos por cosas que no hemos hecho cuando ya es tarde. Los humanos somos asi solo nos damos cuenta de todo lo bueno que tenemos cuando nos pasa algo malo a nosotros o a alguién de nuestro alrededor.
En mi casa por tradición de mi abuelo paterno que era gallego también tocamos madera como tu dices y yo por si acaso sigo su ejemplo.
Menos mal que como dice el refrán no hay mal que cien años dure.
Besos

10 Septiembre 2008 | 01:56 PM

Marilia

Marilia dijo

CUARTO: Cierto, a veces necesitamos una desgracia para darnos cuenta de lo afortunados que somos.
En Italia es que se toca hierro en vez de madera, se toca con la mano haciendo el gesto de los cuernos. Y mi amiga Betty, española afincada en Italia, hacía una mezcla de las dos tradiciones.
Un beso

13 Septiembre 2008 | 08:45 PM

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