Mi futuro araña
Hace unos días decidí que basta ya, que era hora de poner fin a la frenética carrera que lleva mi culo hacia el infinito. He decidido que me tengo que poner en forma de nuevo. Y no sólo lo he decidido, sino que he empezado: me he comprado unas zapatillas de deporte.
Sí, ya lo sé, por algo se empieza... Al menos fui a comprarlas andando. O casi corriendo, que creí que me cerraban la tienda. Y la carrera no fue poco, que media hora al galope, otra media al trote dan de sí para agujetas. Una, que está ya mayor...
Una vez con el botín en la mano (en singular, pero también en plural, que así se les llama en mi tierra), estuve dudando de si pararme en el paseo del río antes de cruzar el puente. Llevo tiempo diciendo que el río es un buen lugar para leer, para simplemente mirar, que está bonito, que con libro y música seguro que está más bonito aun. Pero es que soy una vaga redomada. O más bien sin domar una sola vez. Y si lo pienso dos veces siempre encuentro alguna excusa para hacer algo mejor, aunque sepa que realmente no es algo mejor, que cualquier excusa siempre es peor, pero cuesta menos trabajo.
Quizás esta madrugada. Apetece. Si no me quedo dormida antes, apetece. Con un poquito de música clásica de fondo. Es lo que acompaña a este momento. Además de los grillos y esta agradable brisita que hace temblar a los camisoncillos de verano. Ya va pidiendo el cuerpo más tela. Qué pronto se nos ha gastado el veranito, si casi ni me ha dado tiempo a paladearlo en la piel...
El libro me lo eligió una araña. En mi nueva casa las tengo de cohabitantes a menudo, es lo que pasa por irse a vivir al casi campo, que más bien invadí yo su casa que ellas la mía. Pero no molestan. Nos respetamos mutuamente. Si me tocan un poco las narices las castigo en el balcón, pero de verdad que son buenas inquilinas ¿Ves tú? Los mosquitos, esos sí que no son bienvenidos en absoluto, y ya deben haberse dado cuenta porque hace tiempo que no los veo. Eso, o que son efectivas estas cosas que se enchufan a la pared.
Decía que el libro lo eligió una araña. "Mahatma Gandhi: Mis experiencias con la verdad" Es de una colección de sabiduría oriental que siempre digo que en algún momento leeré, pero que son los secundones a las novelas. Quizá la araña se apiadó de estos libros; quizás es que simplemente los que había en la repisa por donde paseaban era sólo éstos.
La ví caminando por una balda de la estantería, justo bajo los libros. Pasito adelante, pasito atrás, subo, bajo... A veces tengo la estúpida costumbre de quedarme embobada mirando a los insectos, como si de ellos dependiese que me enterase la combinación ganadora de la Primitiva o en sus ojos tuviesen una bola que me desvelase el futuro. Y mirándola y confiándole mi destino, le autoricé a escoger un libro para mí. Donde se parase, ese sería el próximo libro. No sólo se paró, sino que cabalgó por su lomo, aunque tardó bastante en decidirse, creía que pasaba de la lectura. Mal hecho si así fuese, que de los libros se aprende una barbaridad. De leer en general. Lo que se aprende, de verdad. Desde cosas de la vida y de uno mismo en un blog hasta la composición del champú mientras estás en la taza del wáter. Así que de un libro no digamos...
"Mahatma Gandhi: Mis experiencias con la verdad" Aun no sé cuáles son, voy a descubrirlo ahora. Pero una verdad sí que sé. Y es que nos falta mucha gente en este mundo que fuesen al menos sólo un poquito como él...







ChechElena dijo
Jejeje yo también suelo pensar que soy bastante marmotilla y lo excuso con que eso me viene de serie, también suelo pensar que debería leer, que era algo que me gustaba mucho, pero que con el tiempo y las responsabilidades no puedo hacerlo, al fin y al cabo, como bien tu dices, excusas y eso que por no hablar de estudiar!!!! Joer soy una gandul, pero peor es saberlo, serlo y no hacer nada no? pero leñes, cuando voy a ponerme siempre pienso en algo que hacer que tiene mas prisa o que solo es un momento y al final me pierdo por las ramas.
Saludos
11 Septiembre 2008 | 10:16 AM