Wendy
Gandhi de pequeño debió ser un pringaillo. Lo peor es que lo leía y me estaba viendo a mí misma. Que si no se dicen mentiras, que si no se copia en el cole... Qué almas perdidas, unos pringaillos para el resto de los compis de la clase. Como hoy día el crío que no tiene móvil, que debiera ser lo más normal, pero que es el bicho raro si no.
Aunque yo debía ser más pringaílla aun porque, a diferencia de él, que se consideraba un estudiante mediocre, yo era la empollona, que encima lo sacaba todo sin que me costase ningún trabajo, ningún agobio (aunque eso muchos no lo sabían, claro). Y por ese tipo de cosas de pequeño te señalan con el dedo. O por gordito. O porque te creciesen las tetas antes de tiempo. A mí encima para más inri me señalaban por las tres. Por la de enmedio la que menos, eso era más bien cosa de mi madre, que estaba obsesionada en vestirme de premamá.
Como no te dejases copiar, entonces sí que la cagaste. Y ya te digo, que yo como Gandhi era muy legal, y el que quisiera aprobar que se lo currase, que para eso me había costado a mí el esfuerzo, que yo no iba a estudiar para que el que se rascase la barriga sacase la misma nota que yo. Aunque ya digo que exagero, que como reconocí antes tenía, ya tengo algo menos, gran facilidad para absorber el temario nada más leerlo, y en la crueldad infantil yo no sabía leer la envidia de los demás. Lo único que sabía leer eran los libros, y muchos. Pero a la envidia de pequeño no sabes ponerle nombre.
Es como a esa tipa perfecta que criticas porque es perfecta. Que si tiene los pies feos, que si una boca demasiado grande, que si está más bien planilla, o demasiado delgada... ( a Pilar Rubio aun no he sabido qué encontrarle, esto es más deprimente aun...) Pero en el fondo lo que estás intentando es que los demás la vean un poco más normal, menos diosa, más terrenal, menos perfecta, más como a tí, sólo porque la envidias.
Pues eso es lo que les pasa a los niños. El empollón está mal mirao, pero yo creo que son las ganas de sacar esas notas, a ser posible sin estudiar, y no poder conseguirlo. O no querer simplemente sentarte delante del libro, pero tampoco quedarte sin la minicadena que te han prometido tus padres si apruebas el curso. Digo yo que lo mío debía tener más delito, porque a mí nunca me prometieron minicadenas si aprobaba. Supongo que estaban acostumbrados; supongo que era mi obligación que yo no sentía como tal. ¿Se tiene que hacer...? Se hace y punto. Y ya'stá. Esas cosas ya las dejaba para los Reyes Magos, que para eso es su trabajo.
Y no digamos de asuntos carnales. Le casaron con 13 años, y todavía no se había enterado ni de cómo venían los niños, ni intenciones tenía de descubrirlo. En eso también me parecía un poco a Gandhi; a esa edad casi que me habían traido los Reyes una Barbie. Eso sí, fue la última. Y ya la acostaba desnuda junto al Ken. En eso le llevaba yo ventaja.
Con el tiempo descubres que las verdades no dichas no crees que lleguen a ser mentiras, que hoy me dejo copiar yo para que mañana te dejes tú, que la inocencia va dando paso a la maldad sin que casi haya término medio, que ser niño no estaba tan mal porque estudiar no es tanto como parece. Y que un examen es el menor agobio que puedas tener en esta vida.
Mírame, que hoy día además de estudiar, tengo que trabajar, y llevar la casa p'alante, limpiarla y pagarla. Sin la paga de los papis. Sin que mami me haga la comida. No estaba tan mal ser niño. Más que nada, no era tan complicado como nos creíamos, que se tenían que enterar los niños lo que significa ser mayor. Qué prisas por crecer..., si pasada cierta edad lo que te entran ganas es de descumplir años.
Pero no, no me cambio por un niño, por muy sencilla que me parezca hoy día vivir la vida con aquellos años. Me quedo con la inocencia de entonces, que sigo siendo un poco "Alicia en el País de las Maravillas", pero con la vida de ahora. Que creo que no me la va a robar nadie, esas ganas de creer, de soñar, no me la va a robar nadie, ni ninguna experiencia que me siga dando la vida, por tantas y tan variadas con las que me haya amenazado.
Si Peter Pan viniera, seguro que salgo de nuevo volando tras él...
Por favor, no dejes de escuchar esta canción...




jotatrujillo dijo
Lo hiciste bien entonces y lo sigues haciendo bien ahora. El resultado salta a la vista.
Mientras no se pierda la capacidad de soñar, uno va bien encauzado en la vida.
Un besote.
12 Septiembre 2008 | 11:47 AM